Misioneros Oferentes

El misterio del dolor en la vida del hombre no es algo insignificante que se pueda poner de lado. Sin embargo, Cristo vino a enseñarnos cómo transformar el dolor en instrumento de purificación y salvación para la persona que sufre y para las personas por las que se consagra ese sufrimiento. En efecto, “esto quiere decir que nuestros sufrimientos pueden servir para la salvación de nuestros hermanos, si los ofrecemos al Padre en unión a Cristo”.

Conscientes de esta realidad, desde los mismos inicios de la comunicad de los Misioneros Servidores de la Palabra, ha estado presente el ofrecimiento de los sufrimientos físicos de algunos laicos y consagrados para pedir por las intenciones de la comunidad misionera.

Así, el grupo de los misioneros oferentes está formado por los enfermos que ofrecen sus sufrimientos por la evangelización. Después de haber recibido una preparación espiritual, ellos toman consciencia de poder ser muy útiles para que la Palabra de Dios llegue a muchas personas, mediante el ofrecimiento generoso en la enfermedad.

Para pertenecer a este grupo de los oferentes, el hermano o hermana religioso, o los que tienen el ministerio de los enfermos, deberán platicar previamente con el enfermo de tal modo que le ayuden a entregar y a santificar sus sufrimientos, transformándolos en medio de salvación al unirlos con los sufrimientos de Cristo. Posteriormente, si el enfermo así lo quiere, hace una oración en la que consagra su sufrimiento y se le entrega la cruz del Espíritu Santo y una credencial de pertenencia; su nombre queda inscrito en un registro.

Cada primer martes de mes, un sacerdote de los MSP, celebra una Misa por estos enfermos y por los que ya han dejado este mundo. Sin duda, se necesita mucha caridad para atender a estos enfermos, pero el resultado es muy importante porque se logra aumentar el número de los Misioneros Oferentes.

Las oraciones y el ofrecimiento del dolor y la soledad por parte de los enfermos es de gran ayuda para la evangelización, porque se ofrece a Dios tanto por la santificación de los misioneros como para la formación de los misioneros del mañana.