Movimiento Misionero Servidores de la Palabra

Este movimiento está constituido por jóvenes laicos, hombres y mujeres que, habiendo experimentado la fuerza de la palabra de Dios en su vida, sienten un llamado especial de entregarse a la predicación el mensaje divino, durante un tiempo determinado y viviendo los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, mediante una promesa que el joven hace a Dios, ante la comunidad, de servir en la evangelización, según el método de la espiritualidad de los Misioneros Servidores de la Palabra. Este movimiento depende de los Institutos Religiosos MSP y HMSP.

Formación

La etapa previa al servicio apostólico incorpora varios elementos comunes a la vida religiosa. Esta etapa, conocida en nuestros ambientes como formación, capacita al futuro misionero a vivir según la espiritualidad y método de los Servidores de la Palabra de acuerdo a cinco pilares:

  1. Oración: Dado que un misionero vale tanto cuanto sabe orar, el joven SEPA debe adquirir el hábito de dialogar con Dios a través de la Liturgia de las Horas, la Eucaristía diaria, el rezo del Rosario y una hora de adoración ante el Santísimo Sacramento.
  2. Trabajo: La actividad manual ayuda a forjar el carácter del misionero, purifica su Espíritu y lo prepara a ser cumplido en todo lo que su vocación le exigirá.
  3. Estudio: Es un elemento importante para el crecimiento intelectual del SP, dados estos tiempos tan difíciles.
  4. Apostolado: El futuro misionero es ejercitado en todos los medios apostólicos para realizar una mejor evangelización.
  5. Vida comunitaria: Un misionero evangeliza siendo miembro de una comunidad. Por tanto, ha de aprender a vivir la caridad en la comunidad.

Frutos

Esta experiencia misionera ha sido enriquecedora para la Iglesia universal. Tanto los Institutos Religiosos de los Servidores de la Palabra, como la vida consagrada de diferentes Institutos y seminarios diocesanos, se han visto enriquecidos con nuevas vocaciones del MMSP.